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Los diagnósticos requieren propuestas concretas

By COLUMNA DE OPINION

Días pasados a través de mi cuenta de twitter comentaba que posiblemente exista en nuestro país, a nivel de analistas e incluso dentro de un amplio espectro político, consensos de diagnóstico sobre la situación de la economía y los grandes desafíos que tenemos por delante. Agregaba que sería de mayor utilidad comenzar a discutir propuestas concretas, instrumentos precisos, que puedan transformarse en acción en lo inmediato y también aquellas de aplicación en el mediano plazo.

Con frecuencia observamos cierta ansiedad por adelantar el proceso electoral y peor aún, ya hablamos en clave de próximo quinquenio cuando al actual le queda un año entero, es decir un 20% del total del período. ¿Acaso no es posible avanzar en temas claves antes del 1 de marzo de 2020?

Precisamos recuperar tasas más dinámicas y saludables de crecimiento, equilibrar las cuentas públicas y recrear las condiciones para que se vuelva a generar empleo, sobre todo de calidad. Ninguno de estos tres objetivos, son «porque si».

Una economía que crece de forma saludable y de forma inclusiva consigue abrazar a la inmensa mayoría de la sociedad y empujar a todos a niveles de mayor desarrollo humano. El equilibrio en las cuentas públicas quiebra el cortoplacismo y nos invita a pensar en las próximas generaciones, moderando de forma drástica la tendencia de la deuda pública. La creación de empleo de calidad dignifica, crea condiciones de desarrollo para todos y evita que uruguayos queden al margen o terminen emigrando. Por supuesto que mayor crecimiento y recuperación del mercado laboral podrán traer buenas noticias a los ingresos fiscales, aún así, es preciso abordar reformas que hagan la diferencia.

En este contexto, dos engranajes son claves: la inversión y la inserción internacional, que posiblemente también estén correlacionadas. Preocupa la erosión sobre el clima económico, que en última instancia es la síntesis sobre cuan atractiva es una economía para captar inversiones. La Fundación Getulio Vargas en su estudio trimestral de indice económico para América Latina ubica a nuestro país en séptimo lugar sobre once países. Presentamos mejor clima de negocios que Venezuela, Ecuador, Argentina y México, nada de qué enorgullecernos. Supimos liderar este ranking hace algunos poco años y lo sostuvimos en posiciones de privilegio. Hay una serie de condiciones que están pesando en estas valoraciones: rigideces y costos.

Detallaré algunas ideas, lo más concretas posibles con el fin de colaborar con lo expuesto en el primer párrafo de esta columna y sin pretender agotar el análisis, ni concebirlo como una lista cerrada, taxativa o verdades absolutas.

Inserción internacional

En materia de inserción internacional, mientras el MERCOSUR sigue digiriendo si sale de su estado vegetativo (lo que no será fácil) y avanza por más apertura, existen lineas concretas de trabajo que deben ser abordadas:

a) Recomposición de agenda bilateral con Brasil. En los últimos años se ha profundizado el déficit comercial con la principal economía del MERCOSUR y ya supera los USD 500 millones. Para ello debemos recuperar el funcionamiento del Grupo de alto nivel (GAN) instrumento que permitía diálogo fluido entre los gobiernos. Debe servir para redefinir esquemas de complementariedad productiva e identificación de clusters industriales en los que Uruguay pueda aportar piezas o semi-elaborados. Además identificar obras de infra-estructura de interés bi-nacional, no es posible que enviar un contenedor a China cueste casi la mitad que enviarlo terrestre a San Pablo. Adicionalmente, tan o más importante que lo anterior, debemos avanzar en la firma de un acuerdo para evitar la doble tributación (similar al que Brasil firmó con Argentina en 2017) de manera de hacer eficiente la exportación de servicios. Hoy exportar servicios a Brasil es casi una quimera dadas las retenciones fiscales existentes en la fuente. No es concebible un proceso de integración que excluya el comercio de servicios de forma tan notoria.

b) Acuerdos en materia de servicios. La famosa decisión 32/2000 a la que tanto se ha recurrido para frenar procesos de apertura, limita acuerdos en materia «arancelaria», por tanto acuerdos que liberen el comercio de servicios con terceros países es viable y permitido. El comercio de servicios crece de forma mucho más dinámica que el comercio de bienes a nivel mundial, creando mayor cantidad de empleo y de mejor calidad.

c) Exploración de acuerdos vigentes. Si bien el MERCOSUR mantiene acuerdos relevantes con terceras economías ha firmado con algunos países que podrían adquirirnos mayor cantidad de bienes. Israel, Egipto y México son ejemplos de lo anterior.

d) Diversificación de mercados. Nuestras exportaciones precisan continuar diversificando en función de mercado, para ello no podemos autolimitarnos con la excusa del MERCOSUR. Hay mucho para hacer a nivel bi-lateral con otras economías. Si bien hemos conseguido llegar a una importante cantidad de destinos e impensados hasta hace unos años, aun nuestras colocaciones se encuentran altamente concentradas en unos pocos.

Inversión

La atracción de inversión requiere de ingenio, audacia y adaptación al cambio. No somos la única economía en busca de proyectos, y otras jurisdicciones también muestran «sus plumas». Instrumentos que en el pasado fueron exitosos no tienen porque serlo necesariamente en la actualidad.

a) Ley de inversiones. Esta ley es un buen ejemplo de lo antedicho, sin embargo, hay síntomas de que su radio de influencia comienza a acotarse y su impacto verse reducido. Podría intentar esbozar alguna hipótesis. Es que en el fondo de cualquier plan de inversión lo que esta en juego e implícito es la rentabilidad. Es más, la gran mayoría de los proyectos que se han presentado a la Comisión de Apoyo al Sector Privado (COMAP) son emprendimientos ya localizados en Uruguay y que posiblemente lo que hagan sea reinversión de utilidades. Pero para que esto ocurra primero tiene que haberlas. En buen romance, este instrumento de estimulo olvida que mucha de la inversión captada es endogena y lo que se requiere primero es la formación del capital necesario. Por tanto en tiempos de rentabilidades moderadas, bajas o nulas, a parte de desestimular a extraños limita a los propios. Este desarrollo conceptual nos lleva inexorablemente a tener que trabajar sobre los costos operativos antes de impuestos, porque para disparar impuesto a la renta, y que su exoneración sea un estimulo efectivo, primero debe haber renta. A pesar de lo alicaídas de las cuentas públicas es preciso repensar este instrumento, con audacia y heterodoxia, convencidos de que incrementos en la actividad producto de mayor renta empresarial, el retorno para el Estado esta medianamente asegurado.

b) Uruguay logístico. Reformular plataformas que han sido desarrolladas tiempo atrás pero que hoy se han visto amenazadas por descensos en la actividad internacional y cambios en las condiciones de juego a nivel regional. El puerto de Montevideo en 2018 perdió 81.000 contenedores versus un año atrás. Es posible que mucha de esa carga se este derivando para la terminal en Buenos Aires. Pero nuestro país sigue teniendo condiciones naturales para consolidarse como un hub regional de mercaderías. Quizás sea buen momento para analizar toda la cadena logística y evaluar eslabones de ineficiencia o eslabones faltantes. En los primeros no caben dudas que la actividad se ha vuelto «cara» en términos relativos regionales en Uruguay. El último informe de Alalog así lo confirma. Seguimos careciendo de modos alternativos de transporte, en particular de ferrocarril y sus interconexiones regionales. En los segundos, en los eslabones faltantes, debemos re-concebir al hub, ya no BTB sino también BTC regional. Esto es, ya no logística de mercadería que se comercializa entre empresas sino que bienes que la empresa vende a particulares desde Uruguay a cualquier particular en la región. Un hub del e-commerce regional. Adecuaciones normativas son necesarias, pero descuento que aquí debiera existir amplios consensos. Limitaciones operativas hacen que por ejemplo sea dificultoso implementar estos proyectos desde las Zonas Francas (que son uno de los polos con mayor infra-estrcutura logística desarrollada y capacidad ociosa) porque hoy puede salir más caro pagar la salida de la Zona Franca que la unidad de mercadería.

Cuentas públicas

No hay desarrollo posible y sustentable sin un equilibrio en las cuentas del Estado. El déficit constante y creciente lo terminan pagando siempre los sectores más vulnerables de la sociedad, porque sobreviene un ajuste generalizado que no distingue de quienes tienen mecanismos de defensa, respaldo de quienes no. No nos es nuevo. Debemos tener presente nuestra historia, no para flagelarnos, sino para no olvidar las lecciones que ésta nos deja.

En este punto sobresale de forma notoria el gasto creciente (y su velocidad) de los sistemas de seguridad social y del FONASA. Una reforma universal (incluyendo a todos los «subsistemas» con reformas serias y profundas) es impostergable. Cuando la actividad baja, desnuda aún más los problemas. Desde el 2014 se han perdido más de 20.000 cotizantes dependientes al BPS, y a pesar de estar en zona de máximos históricos, la caída agrava y resiente a todo el sistema. El eje de la discusión debe ser franco, y es posible que las condiciones actuales de causales jubilatorias y otros disparadores de costos deban ser revisados, y tendrá su correspondiente costo político. Desde nuestro punto de vista deben existir dos principios rectores: a) en economías de recursos escasos la asignación presupuestal se asigna por prioridades. Nuestra prioridad debe ser la primera infancia que nos define qué País construimos. Días pasados en una entrevista el Dr. Gabriel Gonzalez (neuropediatra) indicaba lo importante de los primeros 1.000 días del recién nacido y cómo el contexto ambiental de su desarrollo condiciona severamente su condición de futuro. Países con mayores niveles de inversión en ese sector presentan luego menores niveles de dificultades en el aprendizaje y menores probabilidades de desarrollar dimensiones violentas de la personalidad. b) El cambio demográfico es inexorable. Viviremos más y por tanto nuestra capacidad de permanecer económicamente activos también debiera prolongarse. En la actualidad los uruguayos mayores de 65 años representan el 14,1% de la población. Según proyecciones elaboradas por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) para el 2050 en escenario tendencial la expectativa de vida en nuestro país saltará de 77 años a 82 años y el grupo etario mayores de 65 años pasarán a representar el 22,2% de la población. En escenario de máxima viviremos en promedio hasta los 88 años y los mayores pasaran a representar el 26%. Podemos intentar tapar el sol con la mano, más pronto de lo que creemos, caeremos en la cuenta lo inútil que es.

Marcos Soto – Contador Público – MBA – Sócio de CSC – Dirección académica UCU Business School.

Las columnas de opinión son personales y no tienen porque reflejar ni representar a CSC Uruguay.

Sector automotriz crea empleo a fuerza de exportaciones

By #MonitorComex

La industria automotriz nacional vive un periodo de renacimiento, incrementando su producción  con la entrada en funcionamiento, desde el año pasado, de dos nuevas plantas de montaje. Por lo acotado del mercado local, esta industria depende en exclusividad de la posibilidad de exportar su producido.

El #MonitorComex de esta semana hace foco en la producción y exportación de vehículos, es decir, en esta oportunidad no consideraremos a la producción de autopartes que tienen una dinámica diferente.

En tal sentido, cabe recordar que las exportaciones de vehículos (partidas aduaneras 8703 y 8704) habían tenido un pico máximo en el año 2013 con la exportación de USD 221 millones y casi 15.000 unidades.

El deterioro posterior fue evidente, al punto de que grandes exportadores del rubro hoy ya no están, como es el caso de la planta de Chery-SOCMA que cerró en Uruguay a mediados del 2015.

Sin embargo, con la llegada de nuevos emprendimientos, desde el segundo semestre del 2017 se visualiza una clara reactivación de las exportaciones del sector.

En particular, si comparamos el comportamiento exportador del primer semestre del 2018 versus el primer semestre del año de 2017, encontramos que a junio de este año se llevan exportados un total de 4.032 unidades por casi USD 60 millones, lo que representa un incremento del 365% en comparación con igual período del año anterior.

El destino de las exportaciones del sector se encuentra claramente concentrados en la región y en particular Brasil (79%) y Argentina (19%).

«Esta concentración en las exportaciones hacia Argentina y Brasil, hacen que la industria este sobre-expuesta a los vaivenes de aquellos países» opinó el Cr. Marcos Soto, socio de la consultora CSC Uruguay.

En momentos donde la economía uruguaya muestra resistencias en la creación de empleo, y dificultades para encontrar ramas industriales dinámicas, la producción y exportación de vehículos parecen ser la excepción. Según datos del Índice de Volumen Fisico de la Industria Manufacturera (IVFIM), divulgados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la producción de vehículos es una de las pocas ramas industriales que crece (con excepción de la refinación de petróleo). Su producción acumula un alza del 67% en los primeros siete meses del 2018 y en los últimos doce meses 103%. Pero quizás, por la coyuntura actual, el dato más relevante, es que esta rama industrial crece generando empleo y contratando mayor cantidad de horas laborales, con un incremento del 23,5%.

«Aquí encontramos un buen ejemplo de inversión, producción y empleo, con un elemento sobresaliente, el motor de la industria son las exportaciones. Lo que vuelve a probar la relevancia de nuestra inserción internacional para apostar al desarrollo de otros sectores, profundizar éste» Concluyó Soto.